Sismos que llegaron a México
- 12 oct 2017
- 2 Min. de lectura
El pasado martes 17 de septiembre ocurrió un sismo en el centro del país. Éste tuvo una magnitud de 7.1 de la Escala Richter. Con el epicentro en Axochiapan, Morelos, alcanzó los estados de Guerrero, Hidalgo, Estado de México, Morelos, Tlaxcala, Guerrero y Oaxaca. Tuvo 39 réplicas, y se convirtió en el terremoto con mayor impacto en el país desde la tragedia del ’85. Se siguen sumando víctimas, con 363 muertes y miles de mexicanos con necesidad de reubicación de vivienda.
No hubo más que negatividad por este desastre natural, por lo que México decidió unirse como si se repitiera El Grito de la Independencia: volvió a nacer de tal manera que todos nos volvimos orgullosos de ser mexicanos y nos juntamos como la gran familia que siempre debimos ser. Cada día, incontables centros de acopio se creaban, era más la gente que buscaba ayudar por primera vez en bastante tiempo. Algo nunca antes visto: tantas eran estas personas, que organizaciones cooperativas, como la es la Cruz Roja, ya no aceptaban voluntarios, debido a que el inimaginable cupo fue alcanzado.
Algunos creen que las personas, en especial los aquellos con influencia social, hacen obras de caridad por compromiso o para mejorar su imagen. En cambio, yo sé que dentro de sus corazones, es la empatía que los lleva a apoyar. Inclusive el Tecnológico de Monterrey, que sufrió la muerte de cuatro estudiantes en la Ciudad de México, comenzó su propio fondo monetario. A nivel local, nuestro campus llevó a cabo la colecta de despensas y víveres para nuestros hermanos damnificados. La contribución fue extraordinaria, entre las Prepa Tec de la zona, se juntó lo suficiente como para llenar más de un camión.

Vale la pena recalcar, que es la colaboración que existió dentro del campus entre los diferentes grupos, que logró hacer de éste plan caritativo algo posible. No sólo estudiantes, sino que maestros, directivos, coordinadores y hasta personal ayudaron a esta causa común.

Esperemos que la unión creada no solo perdure durante este tiempo de crisis, ni que solo aparezca durante situaciones extremas. Hay que creer y tener fé en que esto es el comienzo del cambio que esta nación no sólo pide, sino que necesita. Sin más preámbulo: ¡Viva México!


Comentarios